Decídase por la vida eterna.
Base Bíblica: Lucas 18:18-23
18 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro
bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay
bueno, sino sólo Dios.
20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás;
no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.
21 El dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.
22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende
todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo;
y ven, sígueme.
23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
Introducción:
Todo ser humano se ha preguntado en algún momento de su existencia,
¿qué va ocurrir conmigo una vez concluya el ciclo terrenal?
¿Acaso aquí termina todo? ¿Hay vida más allá
de la muerte? Sin duda los interrogantes son muchos. ¿Hay acaso esperanza?
Sin duda que sí. Está en Jesucristo. Él dijo: "Vende
todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo."
(Lucas 18:22 b). No obstante es importante que tomemos una determinación.
Dejar de lado una vida sin propósito y abrirle el corazón al
Señor Jesús para que obre con poder.
I.- Una pregunta trascendental: ¿Hay vida después de la muerte?
(v. 18). 18 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno,
¿qué haré para heredar la vida eterna?
1.- El hombre de hoy se pregunta si su vida actual es lo único que
hay.
2.- El hombre de hoy se pregunta, ¿qué ocurrirá cuando
concluya mi ciclo terrenal? (v. 18) 18 Un hombre principal le preguntó,
diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida
eterna?
3.- El hombre de hoy se pregunta si tiene sentido esforzarse para edificar
una familia y alcanzar solidez económica, para después morir
sin esperanza alguna.
4.- El hombre de hoy se pregunta si acaso hay vida eterna y, ¿cómo
alcanzarla? (v. 18) 18 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro
bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
II.- El hombre está llamado a una vida con sólidos principios
y valores (vv.20, 21).
20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás;
no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.
21 El dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.
1.- Dios estableció unos principios que nos ayudan en el crecimiento
personal y espiritual (v. 20).
20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás;
no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.
2.- Dios se agrada de que su pueblo aplique sólidos principios.
3.- El Señor Jesús avaló los sólidos principios
contenidos en las Escrituras (v. 20).
20 Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás;
no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre.
4.- Una vida con sólidos principios debe ir acompañada de determinación
para avanzar en el crecimiento personal y espiritual (v. 21). 21 El dijo:
Todo esto lo he guardado desde mi juventud.
III.- Una vida transformada por Jesucristo implica renuncia y compromiso (vv.22,
23).
22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende
todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo;
y ven, sígueme.
23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
1.- El Señor Jesús llamó al hombre a desprenderse de
todo apego a la mundanalidad (v. 22 a). 22 Jesús, oyendo esto, le dijo:
Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres,
y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
a.- La mundanalidad nos impide el crecimiento personal y espiritual.
b.- La mundanalidad nos estanca como personas, y también espiritualmente.
c.- La mundanalidad ha impedido que millares de personas alcancen la vida
eterna.
2.- El Señor Jesús mandó al hombre a pensar en el prójimo
(v. 22 b).
22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende
todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo;
y ven, sígueme.
3.- A la renuncia de la mundanalidad es necesario sumar el compromiso con
el Señor Jesucristo (v. 22 c).
22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende
todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo;
y ven, sígueme.
4.- Sólo quienes piensan en una vida plena y de realización,
y de eternidad con Dios, toma la decisión radical de seguir a Cristo
Jesús (v.23).
23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.
Conclusión:
Seguir a Jesucristo es caminar en el sendero que lleva hacia el crecimiento
personal y espiritual. Hacerlo sólo es posible cuando hacemos un examen
cuidadoso de nuestra existencia, las crisis, la desilusión y las frustraciones
que hemos enfrentado. Tenemos enfrente dos alternativas: seguir como hasta
ahora, o recibir a Jesucristo como suficiente Salvador, y comenzar el proceso
de transformación que tanto anhelamos. Entregar nuestro ser al hijo
de Dios nos asegura un presente con realización plena, y la vida eterna.