Se obediente
Se obediente para recibir tu herencia en los cielos, obedeciendo es la única
forma en que lograrás entrar en el reposo que Dios quiere dar a sus
hijos; no sea que a causa de tu desobediencia veas la bendición como
algo muy cercano y distante a la vez, no sea que por tu desobediencia no puedas
ingresar a la tierra prometida para allí reposar.
Leamos la Palabra de Dios en Hebreos 3:14-19
14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme
hasta el fin nuestra confianza del principio,
15 entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros
corazones, como en la provocación.
16 Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No
fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?
17 Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años?
¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
18 Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino
a aquellos que desobedecieron?
19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.
La promesa es para todos, como lo decimos siempre el sacrificio de Cristo
es para que la humanidad toda sea salva y tenga su alma la vida eterna, pero
es cada uno quien debe ocuparse de su propia salvación ya que no se
trata de una acción unitaria el sacrificio y la salvación; el
sacrificio es por todos y para que todos tengan la posibilidad de ser salvos
pero cada uno debe alcanzar esa salvación, la salvación que
es personal y que debemos cuidar con temor y con temblor, Filipenses 2:12.
12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no
como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia,
ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,
La promesa se alcanza con obediencia y temor de Dios solamente, “Temamos,
pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo,
alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado” (Hebreos 4:1), es la
Palabra de Dios quien nos dice que aún teniendo la promesa nos sea
imposible alcanzarla a causa de nuestra desobediencia; podemos tener muchas
promesas y palabras gloriosas de parte de Dios, promesas que las tenemos al
alcance de la mano y no las alcanzamos a causa de nuestra propia desobediencia.
Veamos un poco la historia del pueblo de Israel para que entendamos que no
es cosa del pastor que trata de infundir temor sino que es Dios quién
habla para nuestras vidas, para que podamos entrar en su reposo: en el Libro
de Éxodo, el pueblo esta afligido bajo el yugo egipcio, 1:13-14;
13 Y los egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza,
14 y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y
en toda labor del campo y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigor.
el pueblo estaba oprimido por su servidumbre como cada uno de nosotros estuvimos
oprimido en la servidumbre del pecado mientras estábamos en el mundo,
cuando hacíamos lo que el mundo quería y comandaba nuestras
acciones; era pesado el yugo, nos costaba sacrificio llevarlo pero debíamos
hacerlo pues así nos ordenaba hacerlo el vicio, la moda o nuestras
propias concupiscencias.
Cuando la opresión era fuerte y se tornaba insoportable, Dios vio el
dolor del pueblo y su clamor, 2:22-25, tuvo compasión y se presentó
ante ellos,
22 Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón,
porque dijo: Forastero soy en tierra ajena.
23 Aconteció que después de muchos días murió
el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre,
y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre.
24 Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con
Abraham, Isaac y Jacob.
25 Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.
y Moisés respondió a esa aparición de Dios, 3:4-8;
4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en
medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él
respondió: Heme aquí.
5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en
que tú estás, tierra santa es.
6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios
de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo
de mirar a Dios.
7 Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo
que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores;
pues he conocido sus angustias,
8 y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella
tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los
lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del
jebuseo.
en nuestras vidas se presentó el Señor de igual manera, de una
u otra forma estábamos oprimidos, angustiados frente a problemas que
parecían no tener solución, clamamos a Dios y Él se presentó
a nuestras vidas, nos dispusimos a seguirle como el pueblo de Israel, le dijimos
“Heme aquí” en medio de nuestras propias luchas, quizás
mas por necesidad que por amor a Él.
Dios envió su Ángel para guiar a Israel, para guardarlo de sus
enemigo, pero hubo una exigencia para ellos, si cumplían con ésta
llegarían al lugar de reposo preparado por Dios, 23:20-22, “No
le seas rebelde”; “Si en verdad oyeres su voz e hicieres todo
lo que yo te dijere”; obediencia, les estaba exigiendo su completa obediencia,
no les pedía que cumplieran en parte sino en todo; tal como nos exige
a cada uno de nosotros, queremos la bendición, la tenemos al alcance
de la mano pero nos exige obediencia total y no en las cosas que nos parecen
o nos vengan bien; el Señor quiere que le obedezcamos en todo para
entrar en su reposo.
Poco tardó Israel en desobedecer, por cuanto demoró pocos días
Moisés en traer lo que Dios había hablado, ya el pueblo desobedeció;
oramos al Señor en medio de nuestra necesidad y también pretendemos
una respuesta instantánea, pretendemos que el Señor responda
de inmediato a nuestra petición y si esto no sucede comenzamos a dar
lugar al enemigo en nuestra mente, damos lugar a la duda.
Comenzamos a dudar si el Señor es verdadero, Juan 14:6,
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene
al Padre, sino por mí. si nos habrá escuchado, 1 Juan 5:14
14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna
cosa conforme a su voluntad, él nos oye.– Salmo 116:2,
2 Porque ha inclinado a mí su oído; Por tanto, le invocaré
en todos mis días. o si en realidad tiene el poder necesario para revertir
nuestra situación, Romanos 8:31;
31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién
contra nosotros? allí, a los pocos días comienza nuestra desobediencia,
y el Señor nos dice: “Estas cosas os he hablado para que en mi
tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad,
yo he vencido al mundo” (Juan 16:33); confianza en el Señor y
obediencia es lo que necesitamos para ingresar en el reposo prometido, para
alcanzar la bendición que estamos esperando.
Cuando Hebreos 4:1 nos habla de “que permaneciendo aún la promesa
de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado”,
nos esta hablando de todos aquellos que estando en la iglesia, de aquellos
que estando en Cristo y escuchando su Palabra no reciben la bendición
porque no son seguidores de aquellos hermanos y de los pastores que confiaron,
que se dejaron guiar por el Señor y en su obediencia alcanzaron el
reposo de la bendición alcanzada.
Cuarenta años vagando por el desierto, toda una generación debió
morir a causa de la desobediencia, a causa de no seguir a quienes creían
verdaderamente en Dios; cuantas veces escuchamos que estamos en los últimos
tiempos, que las señales están dadas para la venida del Señor,
falta poco tiempo para que Él venga en busca de su iglesia y aún
hay gente que duda, aún hay personas que conociendo al Señor
le desobedecen sin importarles que eso impida su ingreso en el reposo, en
la tierra de la bendición, ¡¡No se dan cuenta que su desobediencia
impide que alcancen la bendición!!.
Es el tiempo de dejar las obras de la carne para comenzar a vivir conforme
al Espíritu, es tiempo de comenzar a discernir las cosas del Espíritu
para que podamos entender y poner por obra la Palabra de Dios; cuantos cristianos
sufren las luchas sin entender el porqué de ellas, al no poder discernir
las cosas espirituales por no ser espirituales, no pueden comprender las pruebas,
no pueden entender “Que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan
a bien” (Romanos 8:28).
Como cristianos sabemos que las cosas de la carne producen enemistad con Dios,
Romanos 8:7-8, pero vivir el en Espíritu es tener vida, es haber obtenido
la vida abundante que Cristo nos prometió; vivir en el Espíritu
es vivir en el poder de Dios, es gozar del poder de Dios, es hacer realidad
en nuestra vida que “En todas estas cosas somos más que vencedores
por medio de aquél que nos amó” (Romanos 8:37), es asumir
frente a la dificultad que con Cristo la venceremos y seremos más que
vencedores si estamos tomados de la mano del Señor.
“Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu
Santo” (Hechos 1:8), recibiremos poder para vencer cuando seamos llenos
del Espíritu Santo, y para que esto ocurra el vaso que es nuestro corazón
debe estar limpio, nuestra vida será entonces de testimonio del amor
del Señor, “Y me seréis testigos”.
Si limpiamos nuestro corazón de las cosas de la carne, vendrá
la llenura del Espíritu Santo que nos llena poder y amor de Dios, daremos
testimonio en nuestra vida dando manifestación y hablando en nuevas
lenguas, Marcos 16:17-18;
16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere,
será condenado.
17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán
fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; llenos del Espíritu
Santos comenzaremos a vivir verdaderamente en el Espíritu y entenderemos
que por fuertes que sean las pruebas seremos más que vencedores y éstas
pruebas nos ayudan a bien.
Viviendo una vida espiritual correcta vendrán sobre nosotros las promesas
de Dios, entraremos en el reposo del Señor para tener la paz que solamente
Él nos puede dar, Juan 14:27,
27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No
se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. y podremos conquistar esa
bendición que necesitamos; pero para que todo esto suceda existe una
condición: “No le seas rebelde”; “Si en verdad oyeres
su voz e hicieres todo lo que yo te dijere”, obedecer la voz del Señor,
¡¡Si!! la obediencia es la condición necesaria para alcanzar
cada una de la promesas que están sobre nosotros.
CONCLUSIÓN:
La venida del Señor está próxima, sus promesas están
aún sobre cada uno para poder ingresar en el reposo de Dios y alcanzar
sus bendiciones; todo está al alcance de nuestras manos pero para llegar
a ellas es necesaria la obediencia a la Palabra de Dios, es necesario que
comencemos una vida espiritual siguiendo la fe, la convicción y el
obrar de quienes nos precedieron desde los primeros tiempos.